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REVISTA AHORRO

4

Septiembre 2019

EDITORIAL

El cambio necesario

Si aprovechamos

estaoportunidad,

dentro de poco

dejaremos de

hablar de

finanzas

sostenibles

porque todas las

finanzas serán

sostenibles

¿Tiene sentido que 836 millones de personas en el mundo continúen viviendo en la po-

breza extrema? En 1990 eran 1.900millones de personas las que se encontraban en esta

situación y fue cuando se pusieron en marcha los Objetivos de Desarrollo del Milenio

(ODM) de Naciones Unidas, pero es obvio que queda mucho camino por recorrer.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) renuevan y amplían el compromiso

de la comunidad internacional, con metas como buscar por primera vez el fin de la

pobreza (ODS 1). Uno de los factores que hace relevante a la denominada Agenda 2030,

que recoge los 17 ODS, es la rara unanimidad que ha logrado, con 193 países alineados

con un fin común. Entre 2016 y 2030 las nuevas metas involucrarán a todo el mundo,

no solo a los países en desarrollo como hacían los ODM, y exigirán una mayor contri-

bución del sector privado. La ONU calcula que faltan entre 5 y 7 billones anuales de

inversión del sector privado para lograr los ODS.

¿Cuál es el papel de los bancos en este contexto? Del sistema financiero se espera que

gestione, en interés de todos, el riesgo de transición (como ya lo ha hecho en épocas

pasadas) y que canalice fondos hacia los sectores productivos más proclives a la pre-

servación de la estabilidad climática. Los bancos ocupan una posición estratégica en el

mundo económico para promover la financiación del cambio necesario, ya sea a través

de los mercados de capitales o de la financiación directa.

Hay que aclarar que las finanzas sostenibles no solo deben asociarse con la protección

medioambiental, sino también con elevados estándares en materia de compromiso de

las entidades bancarias con la sociedad y de su mismo gobierno corporativo (enfoque

ASG), aunque es cierto que en los países occidentales la parte en la que queda más

camino por recorrer, en un intento de armonizar el crecimiento con la sostenibilidad,

con el reloj en contra, es la medioambiental.

Y es que la presión de los supervisores, gobiernos, instituciones internacionales e inclu-

so de los inversores y agencias de calificación sobre la banca, es cada vez mayor.

Las entidades asociadas a CECA están preparadas para abordar este cambio y para

liderarlo desde su compromiso a medio y largo plazo, la transparencia, el diálogo,

la colaboración y el crecimiento sostenible. Los bancos “recogemos el guante” y

estaremos ahí.