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Memoria de Obra Social 2018

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Consolidación del

crecimiento económico

en 2018

El año 2018 ha sido un nuevo ejercicio positivo para la

economía española, tanto en términos de crecimiento

económico (2,5 por ciento) como en relación a la

generación de empleo, disminución de la tasa de paro y

estabilidad de precios.

Hay que señalar que una parte importante de la

sociedad no ha percibido de forma directa este

crecimiento económico en 2018. Los niveles de bienestar

en la sociedad española se han reducido, sin que la

recuperación económica haya revertido esta situación.

Desigualdad y pobreza, debilidades del crecimiento

económico

A pesar del tono positivo de la economía en estos años,

se ha producido un aumento de la desigualdad a nivel

mundial. España cae en comparativas internacionales en

este ámbito, especialmente en indicadores relacionados

con vulnerabilidad y pobreza, concretamente en

pobreza infantil.

La OCDE ha recomendado a España en su último informe

que focalice la inversión en gasto social en iniciativas para

paliar las necesidades de quienes tienen rentas más bajas

en un momento en el que el 21,6

1

por ciento de la población

española vive por debajo del umbral de la pobreza.

A nivel general, los factores que más han contribuido

a generar desigualdad, al afectar de algún modo al

crecimiento económico, han sido la globalización, los

cambios tecnológicos y los cambios demográficos.

Sin embargo, dentro de la economía española existen

además factores propios que aumentan la desigualdad

dentro del país, como son la precariedad laboral, los bajos

salarios, un insuficiente nivel educativo y una elevada tasa

de paro, entre otros.

Aunque los datos indican para 2018 una cierta mejora de

la precariedad laboral y del desempleo, siguen existiendo

bajos ingresos e inestabilidad procedente de un mercado de

trabajo ineficiente y poco equitativo, con altas tasas de paro

estructural, entre jóvenes y parados de larga duración, una

dualidad significativa entre trabajadores fijos y temporales,

que favorece la temporalidad y finalmente, una mayor

presencia de brechas salariales, especialmente la de género.

Si bien la reducción del desempleo ha aliviado en cierta

medida el número de personas en riesgo de pobreza, sigue

habiendo un gran número de personas en esta situación

dentro de nuestro país (más de 12 millones

2

de personas

viven en riesgo de exclusión social y somos el tercer país

con la tasa de pobreza infantil más elevada de Europa).

Ante esta situación, es imprescindible promover un

crecimiento económico inclusivo, aquel que distribuye el

crecimiento de una manera equitativa entre la sociedad y

genera igualdad de oportunidades para todos. La mejora

económica debe traducirse en un reparto más justo y

eficiente del crecimiento económico.

1

Fuente: Balance de la economía española 2018: perspectivas para 2019 y 2020, Revista de Economía Loyola Econ de la Universidad Loyola Andalucía.

2

Fuente: La Agenda del Cambio, hacia una economía inclusiva y sostenible, febrero 2019, Gobierno de España.