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24
Sep

Declaración de Washington del IMCA

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por CECA

Los miembros del IMCA, que incluye a cajas de ahorros y bancos minoristas de todo el mundo, se reunió en la capital de EEUU con motivo del 24º Congreso Mundial de Cajas de Ahorros y Banca Minorista para discutir el tema “La banca minorista en un mundo digitalizado”.

Llegaron a las siguientes conclusiones:

Como cajas de ahorros y banca minorista de todos los tamaños y formas jurídicas, nuestra diversidad resulta crucial para mantener la estabilidad del sistema financiero. Creemos que prevenir la concentración de recursos económicos y financieros en manos de unos pocos es esencial para garantizar un sistema financiero que sirva al mayor número posible de personas y empresas.

Financiar la economía real es fundamental para nosotros. Custodiamos depósitos y los ponemos a trabajar mediante préstamos efectivos y responsables. La banca minorista atiende las distintas necesidades financieras de personas, hogares, pequeñas y medianas empresas de todos los sectores y organismos locales. Eso nos hace únicos. Ofrecemos una amplia gama de productos y servicios minoristas para mejorar el bienestar financiero de nuestros clientes.

Fomentamos relaciones estrechas e interactivas con los clientes y comunidades con las que trabajamos. Llegamos a los clientes a través de una amplia gama de canales fáciles de usar para proporcionarles los servicios que necesitan (ya vivan en zonas rurales, en el corazón de una metrópolis o en cualquier sitio intermedio). Mantenemos una relación cercana y sinérgica con la comunidad en su conjunto.

Aplicamos un enfoque bancario de “doble rentabilidad”: mantenemos el equilibrio entre la necesidad de sostenibilidad financiera y los beneficios para la sociedad. Promover la inclusión financiera forma parte de nuestro bagaje y sigue siendo el núcleo de nuestra misión actual. Participamos en la educación financiera de las comunidades en las que trabajamos.

¿Cómo afectará a estos objetivos la actual ola global de digitalización y qué oportunidades surgirán? Los miembros del IMCA declararon en Washington que:

La digitalización es universal y afecta a todo el mundo, configurando la vida personal y profesional de cada individuo. La digitalización va mucho más allá de mejorar los procesos existentes: cambia el modo de hacer las cosas y nuestras interacciones con otras personas y objetos.

Mantener el ritmo acelerado de la digitalización constituye un reto para todos los bancos y reguladores, pero ofrece una oportunidad sin precedentes para cumplir nuestra misión de forma aún más efectiva

La digitalización no consiste sólo en aprovechar las oportunidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. La digitalización le aporta nuevas opciones a personas y empresas y crea nuevos espacios abiertos para la acción. Les ofrece a los miembros del IMCA nuevos modos de conectarse y construir relaciones más profundas con los clientes. Es un catalizador de la innovación social, que cambiará el modo en que las personas viven y trabajan juntas. Superar los retos y aprovechar las oportunidades de la digitalización no consiste solo en comprar la última tecnología revolucionaria: está íntimamente ligado a nuestros recursos humanos y al modo en que organizamos la generación de valor para la sociedad.

Cerca de nuestros clientes y firmemente arraigados en su entorno y en la sociedad, las cajas de ahorros y la banca minorista presencian y comparten los grandes cambios que estamos viviendo: a ellos también les afecta la revolución digital y desempeñarán un papel activo en ella, manteniendo su larga tradición de adoptar nuevas tecnologías e incorporarlas a los productos que ofrecen.

La digitalización cambia el modo en que clientes y bancos se comunican entre ellos. Las sucursales físicas serán menos importantes para procesar las operaciones de los clientes, pero su importancia aumentará a medida que se conviertan en centros de un servicio intensivo de asesoramiento al cliente de alta calidad. No creemos que los bancos vayan a convertirse en meros “bancos online”.

Nuestra tarea es incrementar al confianza, que es la piedra angular de nuestra relación de proximidad en un mundo digitalizado. Seguiremos invirtiendo en dotar de personal a nuestras sucursales con personas bien cualificadas. El paso de las operaciones bancarias a plataformas digitales liberará recursos para fortalecer las relaciones con los clientes existentes. La digitalización es una oportunidad para reforzar nuestro profundo compromiso con la cercanía al cliente, ya que nos permite llegar a nuevos clientes, especialmente a aquellos que carecen de un acceso adecuado a los servicios financieros. Para ser socios estables y fiables durante el cambio digital, las cajas de ahorros y banca minorista deben seguir tratando a sus clientes como personas, no como datos digitales.

Las cajas de ahorros y la banca minorista se han comprometido firmemente a tratar todos los datos digitales de forma estrictamente confidencial, les hayan sido confiados por los clientes o los hayan adquirido por minería de datos. Insisten en la responsabilidad particular de políticos, reguladores y supervisores de todo el mundo para crear y aplicar un marco regulatorio que fomente y promueva la innovación, pero que al mismo tiempo garantice la seguridad y protección de datos y consumidores esencial para conservar la confianza en el sistema financiero. No obstante, hemos notado una tendencia preocupante por parte de algunos políticos a adoptar normativas tolerantes para nuevas empresas digitales de la competencia en servicios financieros, mientras que las cajas de ahorros y la banca minorista deben soportar una fuerte carga normativa.

Los miembros del IMCA se han comprometido a colaborar con el objetivo estratégico del Banco Mundial de Acceso Financiero Universal en 2020​ y, en función de la afiliación actual, hemos apoyado el objetivo de llegar a los 1.700 millones de clientes y los 400 millones de nuevas cuentas de operaciones en 2020. Este compromiso confirma los objetivos y compromisos de la Declaración de Marrakech 2012. Ello implica que los miembros del IMCA redoblarán sus esfuerzos para ofrecer cuentas para todos. En primer lugar, continuando con la implantación de una visión compartida entre los miembros para avanzar con éxito en el acceso y el uso financiero. En segundo lugar, mediante la innovación, con el fin de ofrecer servicios competitivos y adaptados a los clientes e incrementar su alcance a los segmentos que no disponen de cuentas ni servicios bancarios.

Para ayudar a alcanzar estos logros, el IMCA y sus miembros recurrirán a las partes interesadas, políticos y reguladores para que apoyen el reto de la inclusión financiera global. Las políticas deberían ir dirigidas a impulsar la innovación y las soluciones tecnológicas, no a obstaculizarlas. También es preciso un marco razonable y proporcional que estimule la diversidad de servicios financieros.