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Informe Anual

| 2016

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Quiénes somos

01

Isidro Fainé Casas

Presidente de CECA

El año 2016 deja un balance de modesto crecimiento de la economía mundial, pero

también demuestra una resistencia creciente a la hora de asimilar los shocks de

naturaleza política que han ido sucediéndose. Los tres grandes hitos políticos del

año; el Brexit, la victoria de Donald Trump y el resultado negativo del referéndum

para la reforma constitucional en Italia, fueron sucesivamente perdiendo capacidad

de impacto en los mercados mundiales.

El crecimiento a lo largo del año fue de menos a más, apoyado el segundo semestre

por la recuperación de la economía estadounidense y por una cierta aceleración de

las economías emergentes. En este complejo e incierto contexto internacional, la

economía española cierra el ejercicio 2016 con un crecimiento del PIB del 3,2 por

ciento, en torno al doble de la media de la eurozona.

Se espera que en 2017 continúe esta tendencia de moderada recuperación de la

actividad y de inflación a nivel global, si bien las previsiones están sujetas a un

alto grado de incertidumbre, más intenso si cabe en la segunda mitad del año.

Y es que, a partir de verano, el debate creciente sobre la materialización de una

potencial recesión en Estados Unidos que empezaría en 2018 y la cada vez más

complicada tesitura del Banco Central Europeo, podrían configurarse como fuentes

de volatilidad persistentes.

Para el conjunto de entidades de crédito europeas, el año 2016 ha seguido

caracterizado por la baja rentabilidad. Según los datos del ejercicio de transparencia

de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), el ROE se situaba

en junio de 2016 en el 5,7 por ciento, cifra muy inferior al coste de capital en el

mercado. Esta baja rentabilidad del negocio bancario se debe, fundamentalmente,

al estrechamiento del margen de intereses, en un entorno de bajos tipos y reducida

actividad, así como a la acumulación de activos improductivos en los balances

bancarios. El aumento de los requerimientos de solvencia y la aparición de nuevos

requisitos ligados a favorecer la resolubilidad, (el conocido como MREL) ejercen una

presión adicional sobre el sector.

El esfuerzo de saneamiento, recapitalización y consolidación llevado a cabo por las

entidades españolas desde 2008, las sitúa en una posición algo más favorable que la

de otros sistemas bancarios en el marco del Mecanismo Único de Supervisión.

Las entidades españolas han seguido reforzando sus niveles de solvencia, hasta

situar la ratio de capital de mayor calidad, el capital ordinario de nivel 1 (CET1) en

el 12,99 por ciento en diciembre de 2016. No obstante, esta ratio se sitúa todavía

en niveles bajos en comparación al resto de países de la Unión Europea. Esto pone

de manifiesto la importancia de perseverar en los esfuerzos que estamos llevando a

cabo en representación de los intereses del sector para mejorar la comparabilidad de

los APRs entre las diferentes jurisdicciones europeas.

CECA se ha sumado al reto de la renovación, poniendo en marcha un plan de mejora

del funcionamiento de nuestra asociación. Con este ejercicio, CECA da un paso más

en su búsqueda incesante del mejor servicio a los intereses de nuestro sector. Este

año pondremos en marcha un nuevo mapa de foros asociativos con el objetivo de

simplificar y hacer más eficiente su estructura.

"CECA se ha

sumado al reto

de la renovación,

poniendo en

marcha un plan

de mejora del

funcionamiento

de nuestra

asociación.

Con este

ejercicio, CECA

da un paso más

en su búsqueda

incesante del

mejor servicio a

los intereses de

nuestro sector."

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