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Memoria de Obra Social

2017

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Innovación:

entendida como habilidad para adaptarse a

los cambios y aprovechar los nuevos canales que ofrecen

la digitalización y el BigData.

Retos futuros

La experiencia de varios siglos como líderes de inversión

social asegura que la Obra Social sigue manteniendo el

compromiso con acciones que aseguren una sociedad más

justa y equitativa dedicando una gran parte de sus esfuerzos

para contribuir al desarrollo económico, el progreso social y

la inclusión financiera.

Las preocupaciones actuales se centran principalmente

en los cambios sociales y demográficos, la tecnología y

la digitalización, las debilidades del mercado laboral, la

desigualdad, el paro y la exclusión entre otros.

Actualmente el mundo se está enfrentando a una

revolución tecnológica intensa y rápida con unos ritmos

de cambio muy superiores a los ya acontecidos en la

historia de la Humanidad. Estos cambios no siempre van

acompañados de progreso social, por lo que el sector de

Obra Social deberá centrarse en aquellos proyectos que

contribuyan a una redistribución de la riqueza o que

generen un crecimiento inclusivo, tal y como ya se viene

debatiendo en ámbitos internacionales.

El progreso no debería relacionarse únicamente con la

revolución en nuevas tecnologías, sino que será necesario

transmitir valores junto a habilidades y conocimientos que

ayuden a tomar decisiones informadas a los individuos.

La educación se considera una herramienta para romper

el ciclo de la pobreza contribuyendo a la igualdad

de oportunidades y por tanto a la inclusión social. En

este sentido, la Educación Financiera tiene un papel

fundamental en la sociedad y las entidades y las

fundaciones deben seguir apostando en esta dirección.

Nuestra sociedad se enfrenta al reto de adaptarse a la

vertiginosa evolución de los mercados y a las nuevas

ofertas de productos y servicios financieros, que unidos

a la era de la digitalización y a la creciente aparición de

nuevos canales, hace que la Educación Financiera tenga

la importancia y el suficiente contenido para nuestra

sociedad como para dedicarle la atención exclusiva que

merece. La educación financiera proporciona, pues, las

herramientas adecuadas que capacitan a la población

para tomar las decisiones financieras correctas y así

poder prosperar en el contexto económico actual.

Para CECA y sus asociadas, promover el desarrollo de la

cultura financiera como herramienta para ayudar a todos

los ciudadanos a optimizar sus decisiones en el ámbito

financiero es esencial, especialmente con los jóvenes, uno

de los segmentos que más apoyo necesita en este aspecto,

como bien reflejaron los resultados del informe PISA 2015.

Por ello, es clave que se sigan aunando esfuerzos para

implantar nuevas estrategias e iniciativas que sean útiles

para el progreso y el desarrollo de toda la sociedad de la

que formamos parte, tratando de llegar, además de a los

más jóvenes, a los mayores, emprendedores y sectores

desfavorecidos, fomentando así la inclusión financiera y

ayudando a conseguir el bienestar social.

En este sentido,

Funcas y CECA

anunciaron a finales de

2017 la puesta en marcha del

‘Programa Funcas de

Estímulo de la Educación Financiera’

para el año 2018,

dotado con tres millones de euros y que contribuirá

a financiar actividades de educación financiera que

desarrollen las entidades adheridas a CECA con el objetivo

de mejorar el nivel y la calidad de la educación financiera

mediante la consolidación de los proyectos existentes y el

impulso de otros nuevos.

Así mismo, el apoyo al emprendimiento, que es una

las materias más importantes que recoge la Educación

Financiera será entendido como herramienta de innovación

y estrategia de crecimiento económico.

La educación Financiera

contribuye a generar igualdad

de oportunidades y a evitar la

exclusión social.